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Midiendo el progreso: El estado de los ODS en Europa

 

Como se expuso en el Monográfico ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible’, en 2022 el ITC inició el #ITCReto2030 por el que se comprometió a alinear sus actividades con los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ASG) para contribuir con sus impactos de forma positiva. Por la propia naturaleza del instituto estos son los ODS en los que el ITC impacta más directamente: 

 

ODS 6: Agua Limpia y Saneamiento 

ODS 7: Energía Asequible y no Contaminante 

ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura 

ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles 

ODS 12: Producción y Consumo Responsables 

ODS 13: Acción por el Clima 

ODS 17: Alianzas para Lograr los Objetivos 

 

El presente insight va a dar una serie de pinceladas sobre el estado en el que se encuentra el cumplimiento de los ODS, apoyándose en el informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’, que evalúa el progreso de la Unión Europea hacia el logro estos ODS basándose en alrededor de 100 indicadores seleccionados por su relevancia política y calidad estadística, los cuales están alineados con la lista global de indicadores de los ODS de la ONU. 

 

ODS 6: Agua limpia y saneamiento

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 se enfoca en asegurar que todos tengan acceso a agua limpia y servicios de saneamiento adecuados. Busca mejorar la calidad del agua, garantizar el acceso universal al agua potable y al saneamiento, y promover prácticas sostenibles de gestión del agua en todos los niveles. 

 

Como recurso vital, el agua se considera un bien público en la UE y, por tanto, las empresas que se dedican a ello están sujetas a estrictas regulaciones sobre la calidad y eficiencia de los servicios. Los ciudadanos europeos disponen en su amplia mayoría de hogares con instalaciones básicas sanitarias (La mayoría de los países de la UE reportan que menos del 1% de la población de su país no las dispone). En cuanto al tratamiento secundario, el 81,1% de la población de la UE está conectada a este tipo de tratamiento, el cual elimina cerca del 70% de la contaminación orgánica más que el tratamiento primario. A pesar de que las cifras han ido mejorando con el tiempo, no se espera que la cobertura alcance el 100% debido a los elevados costes de conexión en algunas zonas de baja densidad de población. 

 

En lo referente al tratamiento de aguas residuales, bajo el criterio de demanda bioquímica de oxígeno, se mide la desoxigenación del agua para calcular el impacto de la contaminación orgánica causada por las aguas residuales municipales. Los datos del informe indican que este valor ha descendido de 3mg/L en 2005 a 2,7mg/L en 2020. Como nota negativa encontramos el descenso de la calidad del agua en lugares de baño, ya que según los datos de la Agencia de Medio Ambiente, el 78,2% de las zonas de baño de aguas mostraron una excelente calidad por el 82,1% que presentaban en 2016. 

 

Por lo que respecta a la escasez del agua, el estrés hídrico es la variable utilizada para su medición. Se considera que existe escasez cuando este valor supera el 20%. En la UE, el valor es del 4,1%, aunque hay ciertas zonas, especialmente en el sur de Europa donde alrededor del 30% de la población vive en áreas con estrés hídrico permanente y el 70% de ellas presentan estrés hídrico estacional en la época estival. 

 

Figura 1: Índice de explotación del agua (Periodo 2000-2019)   Fuente: Informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

ODS 7: Energía asequible y no contaminable

El aumento de la eficiencia energética es uno de los pilares principales del ODS número 7, que pretende reducir la dependencia energética y disminuir los impactos medioambientales y climáticos relacionados con el suministro de la energía. 

 

Actualmente el objetivo fijado por la UE es aumentar la eficiencia energética en más de un 32,5% para el año 2030, lo implicaría limitar el consumo de energía primaria a los 993 Mtep (Energía equivalente a una tonelada de petróleo) y el de energía final los 763 Mtep. En la actualidad, el consumo de energía final se sitúa en los 968 Mtep, lo que supone una reducción del 7,5% con respecto a los datos de 2006. 

 

En lo referente al consumo de energía final de los hogares de la Unión Europea, los cuales representan alrededor del 25% del consumo energético europeo, continúan aumentando, aunque esto es debido al incremento de la población (+2,3% respecto a 2006) y no por una ineficiencia energética, puesto que desde 2006 el consumo per cápita de energía ha disminuido en un 3,6%.  

 

Figura 2: Consumo de energía primaria y final en la Unión Europea en Millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) (Periodo 2000-2021)   Fuente: Informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

La Unión Europea ha ido incrementando paulatinamente el consumo final bruto de energía, situado en el 10,8% en 2006 y pasando al 21,8% en 2021. En ese sentido, la UE pretende incrementar la proporción de energías renovables en el consumo bruto final de energía, fijada actualmente en un 42,5% para el año 2030. En cuanto a la energía renovable, principalmente proviene de biocombustibles sólidos (41,4%), energía eólica (13,2%) y energía hidroeléctrica (11,9%), aunque en reglas generales la dependencia de los países de la Unión Europea de las importaciones de combustibles fósiles es superior al 55%. Como se puede apreciar en la figura 3, el petróleo ha sido la materia prima de la cual la UE ha tenido mayor dependencia con un 92% de importaciones, mientras que el gas natural y los combustibles sólidos se importan en un 83,4% y 37,4% respectivamente. 

 

Figura 3: Dependencia de las importaciones de energía por producto en la UE (Periodo 200-2021)   Fuente: Informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

asando al ámbito social, el informe desprende que el número de hogares de la UE sin acceso a calefacción no ha mejorado significativamente desde 2012, puesto que el 11,2% de los hogares no tenían acceso a la calefacción y en 2021 la cifra únicamente ha bajado al 6,9%. Entre los motivos más comentados se encuentran la mala eficiencia energética de los edificios y los niveles generales de ingresos más bajos de los países del sur y sudeste de Europa.  

 

ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 9 se enfoca en el ámbito de “Industria, Innovación e Infraestructura”, con el propósito de fomentar la construcción de infraestructuras resilientes, impulsar una industrialización inclusiva y sostenible, así como estimular la innovación en diversas áreas. 

 

La inversión en I+D es un factor clave que permite un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo para encontrar soluciones a desafíos sociales y ambientales como el cambio climático, la seguridad pública o la salud. La inversión en I+D se monitoriza calculando el gasto de I+D como porcentaje del PIB de un país. En cuanto al gasto en I+D en la UE, el gasto en 2021 se situó en 328.000 millones de euros, correspondiente al 2.26% del PIB, cifra todavía inferior al objetivo planteado para el año 2030, que se sitúa en el 3% del PIB de ese año. Por sectores, el privado es el sector que más invierte en I+D (66% del total invertido), mientras que el sector de la educación (21,6%), sector gubernamental (11,8%) y el sector privado (1%) se sitúan por detrás.  

 

Por lo que respecta al nivel de educación, también se aprecia un incremento de la población entre 25 y 34 años con titulación universitaria. La cifra al finalizar el año 2022 se situó en el 42% de la población (En 2007 era del 28,9%), cifra que se aproxima al objetivo fijado para 2030, que es del 45%. Sin embargo, existen diferencias por sexo, puesto que es más frecuente que las mujeres (47,6%) tengan esta titulación que los hombres (36,5%). 

 

Es destacable también la reducción de las emisiones atmosféricas de la industria de la UE, las cuales han disminuido en un 6,6% en el periodo 2015-2020. En relación con la sostenibilidad, la UE actualizó la Nueva Estrategia Industrial para Europa en su lucha por una industria más verde, en la que se incluyen una serie de productos y servicios que limitan y previenen la contaminación ambiental. Según el informe, su producción ha ido en aumento, pasando a representar en 2020 un valor añadido de 300.100 millones de euros (+68,6% respecto a 2005), lo que equivale al 2,5% del PIB. 

 

Por otra parte, el uso de sistemas de transporte y movilidad eficientes es un signo de una economía competitiva. Bajo el cálculo pasajeros/kilometro, se observa como a raíz del COVID el transporte público ha ido perdiendo protagonismo (representaba el 17,5% en 2019 y ha pasado al 12,8%) en favor del transporte privado. Así lo corrobora una encuesta realizada por la UE sobre hábitos de movilidad, en la que el 64% de los encuestados afirman que su comportamiento de viaje se ha visto alterado a raíz de la pandemia a día de hoy. 

 

Figura 4: Proporción de autobuses y trenes en el transporte interior de pasajeros en la UE (Periodo 2000-2020)    Fuente: Informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

En lo relativo a los medios de transporte de mercancías de la UE, y pese a que el objetivo de la UE es trasladar el transporte de mercancías de la carretera al ferrocarril, está sucediendo justamente lo contrario, puesto que se ha reducido el ratio toneladas/km del 26,5% de 2012 al 22,7% actual. 

 

ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles

El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 11 se centra en “Ciudades y Comunidades Sostenibles”. Este objetivo busca garantizar que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles. 

 

La situación de este ODS es la siguiente: 

 

La calidad de la vivienda ha mejorado en términos generales. Se considera una vivienda no óptima aquella que cuenta con instalaciones con goteras, falta de luminosidad o cimientos húmedos entre otras y que por tanto no es habitable. Esta cifra ha mejorado ligeramente desde el año 2010, cuando esta casuística ocurría en el 6,1% de las viviendas (actualmente 4,3%). Por otra parte, los ciudadanos europeos perciben sus zonas residenciales como más tranquilas y seguras. Como ejemplo, la reducción de las molestias acústicas (17,6% en 2020 frente al 20,6% en 2010) o el vandalismo (10,7% en 2020 frente al 13,1% en 2010). 

 

Figura 5: Tasa de privación de una vivienda digna por grado de urbanización en la UE (Periodo 2010-2020)    Fuente: informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

Por otro lado, es importante mencionar como factor crítico en materia de salud la exposición a partículas finas suspendidas en el aire, las cuales pueden provocar o agravar enfermedades respiratorias o cardiovasculares. La exposición a estas partículas ha descendido en un 45% respecto al año 2005 y como nota positiva, se prevé que se pueda cumplir el objetivo fijado por la UE (se trata de disminuir en un 10% los registros actuales para el año 2030). 

 

En lo relativo a la gestión de residuos municipales, la UE se ha fijado el objetivo de reciclar o preparar para la reutilización al menos el 60% de los residuos municipales generados en 2030. Actualmente la cifra se encuentra en el 49,6%, pero en los últimos años el crecimiento en el reciclaje está siendo cada vez más lento, especialmente desde el año 2016, a partir de cuando el reciclaje aumenta en tan solo 0,8 puntos porcentuales. Según el estudio, si el ritmo de crecimiento no aumenta, la Unión Europea no alcanzará el objetivo propuesto. 

 

Figura 6: Tasa de reciclaje de residuos municipales en la UE (Periodo 2000-2021)    Fuente: informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’

 

ODS 12: Producción y consumo responsables

Este objetivo se centra en promover patrones de consumo y producción sostenibles, lo que implica hacer un uso más eficiente de los recursos naturales, reducir el desperdicio y la contaminación, y fomentar la adopción de prácticas sostenibles en todos los niveles de la cadena de suministro. 

 

La Unión Europea se centra en mejorar la eficiencia en el uso de recursos y energía mediante la reestructuración de las economías para que produzcan más a partir de los mismos insumos de recursos y energía. La propia UE ha propuesto una Ley de Materias Primas Críticas (CRMA) en la que se detallan las materias primas de gran importancia y que tienen un elevado riesgo de suministro y además establecen los puntos de referencia para su extracción y reciclaje que se deberán cumplir en 2030. Entre las materias primas de mayor autosuficiencia se encuentran: 

 

Cobre (62,3%) 

Litio (30,1%) 

Espato Fluor (29%) 

Aluminio (9,9) 

 

Sin embargo, de las que tenemos mayor dependencia son: 

 

Borato (100%) 

Cobalto (97,4%) 

Grafito natural (99,7%) 

Tantalio (100%) 

 

Por otro lado, uno de los criterios que se utilizan para medir la eficiencia en el uso de los recursos es la relación entre el PIB y el consumo interno de materiales, lo cual pretende monitorizar si se está haciendo un uso eficiente de los recursos naturales para alcanzar el crecimiento económico. En ese sentido, el informe indica que la Unión Europea ha aumentado la productividad en un 1,4% en el periodo 2016-2021. De igual modo, también se observa como en ese mismo periodo, la relación entre PIB y consumo energético es incluso mejor, mejorando la productividad energética en un 9,1%. En contraparte, el consumo de productos químicos peligrosos ha aumentado en un 5% en estos últimos 5 años. 

 

En materia de sostenibilidad, las emisiones generadas por los vehículos de combustión entre el periodo 2007-2021 han descendido en un 9,4%, siendo las emisiones en 2021 de 116,3 g/km. De acuerdo al Observatorio Europeo de Combustibles Alternativos, las matriculaciones de vehículos eléctricos han pasado de representar un 0,5% en 2016 a un 12% en 2022, aunque existen diferencias significativas entre países, estando correlacionados con los ingresos medios de los países como se puede ver en la figura 7.  

 

Figura 7: Proporción de vehículos de cero emisiones por país de la UE (Periodo 2016 y 2021)    Fuente: informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

En cuanto a la generación de residuos, estos han disminuido, sin embargo, la tasa de uso de materiales circulares en la UE ha aumentado en los últimos años (El 11,7% de los materiales utilizados en la UE proceden de residuos reciclados), aunque el ritmo de crecimiento no es suficiente para alcanzar el objetivo del 23,4% propuesto para el año 2030 (ver figura 8).

 

Figura 8: Tasa de uso de materiales circulares en la UE (Periodo 2004-2021)   Fuente: informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

ODS 13: Acción por el clima

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13 se centra en la necesidad de abordar el cambio climático de manera urgente. Esto implica tomar medidas para fortalecer la resiliencia ante los riesgos climáticos, integrar políticas climáticas en los planes nacionales, mejorar la educación y la conciencia sobre el cambio climático, y cumplir los compromisos financieros para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse y mitigar los impactos del cambio climático. 

 

El informe advierte de la dificultad a la que se enfrenta la UE para el cumplimiento de los objetivos de emisiones de gases de efecto invernadero fijados para 2030, los cuales han disminuido un 30% en el periodo 1990-2021 y deberán continuar descendiendo hasta el 55% en 2030 si se pretende cumplirlo, una cifra muy elevada para ser alcanzada en tan poco tiempo. En cuanto a las emisiones per cápita, el 10% de la población más rica muestra una huella de carbono cinco veces más elevada que el 50% más pobre.  

 

Figura 9: Emisiones netas de gases de efecto invernadero en la UE (Periodo 1990-2021)    Fuente: informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

Por sectores, en el periodo 1990-2021, todos los sectores a excepción del sector automotriz (el sector automotriz es responsable del 27,4% de emisiones totales de gases de efecto invernadero en Europa) han reducido sus emisiones, lo cual está justificado por el creciente uso de energías renovables (el 37,5% del consumo de electricidad en 2021 procedió de energías renovables).  

 

A pesar de todos los esfuerzos realizados para contener el cambio climático, la temperatura media ha aumentado desde el año 2012 en 1,14 °C, lo cual se acerca al límite fijado en el Acuerdo de París en el que se fijó como objetivo limitar a los 2 °C el calentamiento global con respecto a los niveles preindustriales.  

 

Por último, los estados miembros, aparte de invertir en la acción climática de sus países, se han comprometido a la recaudación de dinero para ayudar a los países en desarrollo a combatir el cambio climático y adaptarse a los impactos climáticos. Los datos de 2023 reflejan una recolecta de 23.000 millones de euros para tal fin. 

 

ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos

El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 17 es “Alianzas para lograr los objetivos”. Este objetivo reconoce que la cooperación internacional es fundamental para alcanzar todos los demás ODS. Consiste en fortalecer los medios de implementación y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible. 

 

Uno de los componentes cruciales para alcanzar los ODS es el cumplimiento de ‘La Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD)’ la cual es una ayuda proporcionada por gobiernos y organizaciones internacionales para promover el desarrollo en países en desarrollo. Esta ayuda puede incluir donaciones, préstamos concesionales y asistencia técnica, dirigida a áreas como salud, educación, infraestructura y medio ambiente. La AOD busca reducir la pobreza, promover el crecimiento económico sostenible y mejorar las condiciones de vida en los países receptores. Según los datos del año 2023, se ha alcanzado un récord en su recolección con un aumento del 1,8% respecto a 2022, lo que le ha permitido alcanzar los 223.700 millones de dólares, sin embargo, esto supone un 0,37% del PIB, mientras el objetivo fijado es la aportación de todos los países del 0,7%. Actualmente solo cuatro países cumplen este objetivo (Luxemburgo, Suecia, Alemania y Dinamarca), por lo que se deben incrementar los esfuerzos de los países miembros. 

En la figura 10 se puede observar el porcentaje del PIB que ha destinado cada país a la AOD. En el caso de España, esta aportación en 2023 ha sido inferior a la del 2022. 

 

Figura 10: Porcentaje del PIB que destina cada país a la AOD    Fuente: AOD 

 

De acuerdo al Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la deuda gubernamental de los estados miembros no debería exceder el 60% del PIB, sin embargo los datos de 2022 indican que la cifra real se sitúa en el 84%, siendo España uno de los países donde la cifra ha sido y es más elevada (En 2022 la deuda representó el 111,6% del PIB, mientras que en 2023 se ha reducido ligeramente al 107,70%), lo que indica que Europa está a día de hoy muy lejos de cumplir el objetivo. 

 

Figura 11: Deuda bruta de las administraciones públicas de la UE (Periodo 2000-2022)    Fuente: informe de Eurostat ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2023’ 

 

En materia recaudatoria, los impuestos ambientales supusieron en 2021 el 5,5% de los ingresos fiscales de la UE, aunque la cifra está en constante declive, signo positivo puesto que indica que la contaminación va en descenso. En relación a este suceso, los Estados miembros destinan cada vez menos porcentaje del PIB en proteger el medio ambiente (actualmente entorno al 2% del PIB), habiendo tan solo siete países que han aumentado esta cifra. 

 

 

Óscar García Blanco

Unidad de Inteligencia Competitiva del ITC-AICE