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Demanda mundial de energía y emisiones de CO2: previsiones 2021

Demanda mundial de energía y emisiones de CO2: previsiones 2021

Aunque la crisis sanitaria mundial ha continuado azotando el mundo durante los primeros meses de 2021, con segundas e incluso terceras oleadas en muchas regiones, la aceleración de la distribución de vacunas y la activación de paquetes de estímulo en muchas economías, son evidencias de un rayo de esperanza en el horizonte. Así, según estima el FMI (Fondo Monetario Internacional), la economía mundial crecerá un 6% en 2021, compensando con creces la caída del 3,5% en 2020 (Fig. 1).

 

Figura 1. Evolución del producto interior bruto (PIB o GDP en inglés) mundial según previsión del FMI.

. Evolución del producto interior bruto (PIB o GDP en inglés) mundial según previsión del FMI.

Fuente: Annual rate of change in world GDP, 1990-2021.

 

En este particular contexto, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) analiza el rumbo que tomarán tanto la demanda de energía mundial, como las emisiones de CO2, estableciendo correlaciones entre estas dos variables y la propia actividad económica, sensiblemente afectada por la pandemia mundial, tal y como se recoge en el informe Global Energy Review 2021. Para tal fin, basándose en datos estadísticos recientes y un análisis en tiempo real, el informe señala un repunte en la demanda de energía y muestras perspectivas de crecimiento económico durante 2021 (Fig. 2).

Además, el documento sugiere que tal reactivación económica supondría un nuevo máximo en las emisiones de CO2 y plantea la cuestión de si las políticas para una recuperación sostenible serían capaces de amortiguar un aumento en las emisiones que lastraría la transición hacia una economía hipocarbónica.

 

Figura 2. Evolución del PIB, demanda energética y emisiones de CO2 relativa a 2019.

Evolución del PIB, demanda energética y emisiones de CO2 relativa a 2019

Fuente: Evolution of global GDP, total primary energy demand and energy related CO2 emissions, relative to 2019.

 

Cabe, además, mencionar que las previsiones que se recogen en el citado documento están sujetas a un nivel de incertidumbre ligado a las distintas velocidades de despliegue de los programas de vacunación, la irrupción en escena de nuevas cepas de coronavirus y la efectividad relativa de los planes de recuperación económica. En definitiva, un complejo entramado de factores que modificaría estas previsiones tanto al al alza, como a la baja.

A continuación, se resumen brevemente las principales conclusiones que se desprenden del informe en cuestión.

 

Una evolución de la demanda energética desigual según países

Tal y como se observa en la Fig. 2, se prevé que, a medida que evolucione el grado de despliegue de los planes de recuperación y se vayan relajando las restricciones impuestas por la pandemia, la demanda mundial de energía crecerá un 4,6% en 2021, compensando la caída del 4% del año anterior y superando ligeramente la cifra correspondiente a 2019.

Debe mencionarse que se trata de previsiones efectuadas tomando como base las cifras del primer trimestre de 2021 que auguran un crecimiento del PIB mundial y que, a su vez, incrementará la demanda de bienes, servicios y energía. Además, si la demanda de transporte, sensiblemente afectada por las restricciones de circulación, recuperara los niveles anteriores a la crisis sanitaria, la demanda mundial de energía aumentaría todavía más, hasta casi un 2% por encima de las cotas de 2019. Sin embargo, la contribución por país al aumento en la demanda energética global muestra importantes discrepancias (Fig. 3), puesto que el impacto de la COVID-19 sobre las diferentes economías mundiales también está siendo desigual.

En este sentido, alrededor de un 70% del aumento previsto en la demanda de energía corresponde a mercados emergentes y economías en desarrollo. Así, por ejemplo, Estados Unidos a pesar de contar con un plan de estímulo de 2,3 billones de dólares, experimentaría en 2021 un aumento en la demanda energética de alrededor de un 4%, un 3% por debajo de los niveles de 2019.

Sin embargo, se espera que la demanda de energía de China crezca un 6% en 2021, casi un 8% superior a la de 2019, consolidando así la posición de China como la economía menos afectada por la COVID-19.

 

Figura 3. Incremento de la demanda energética en 2020 (eje vertical) y 2021(eje horizontal) con respecto a 2019. El tamaño de las burbujas indica la demanda energética en 2021 para cada país o región.

Incremento de la demanda energética en 2020 (eje vertical) y 2021(eje horizontal) con respecto a 2019

Fuente: Rate of change of energy demand in 2020 and 2021 energy demand relative to 2019 levels, by región.

 

Un repunte en las emisiones de CO2 ligado a la demanda de los combustibles fósiles

Teniendo en cuenta el gráfico de la Fig. 4, observamos como las emisiones de CO2 se dirigen a su segundo mayor aumento anual de la historia. Un aumento ligado a la recuperación en la demanda de combustibles fósiles en 2021, que seguirá la tendencia del crecimiento económico global previsto. Con esto, se espera que sólo la demanda de carbón suba un 60% más que la de todas las energías renovables juntas, lo que supondría un incremento de alrededor de 1500 Mt de CO2. Según las predicciones, dicho aumento revertiría la disminución del 80% registrada en 2020, terminando tan sólo 400 Mt por debajo de la cifra correspondiente a 2019.

Mientras que los pronósticos indican que la demanda de petróleo para el transporte se mantendrá por debajo de la cota de 2019, la demanda mundial de carbón superará los niveles de 2019 y se acercará a su máximo de 2014, concentrándose el 50% de esta subida únicamente en China, en la que el sector eléctrico representaría el 80% del repunte esperado para 2021. El gas natural, por su parte, será el que experimente un mayor crecimiento respecto a 2019, impulsado por la demanda en Asia, Oriente Medio y Rusia. Sin embargo, Estados Unidos, que supone el mayor mercado de gas natural del mundo, verá frenado este crecimiento debido al despliegue de las energías renovables y a la subida de precio del gas. Finalmente, cabe mencionar que casi tres cuartas partes del aumento en la demanda mundial de gas natural para 2021 pertenecen a la industria y a la construcción, mientras que la generación de electricidad a partir de gas natural todavía se mantendría por debajo de los niveles de 2019.

 

Figura 4. Emisiones globales de CO2 en el intervalo 1990-2021.

Emisiones globales de CO2 en el intervalo 1990-2021.

Fuente: CO2 emissions.

 

Electricidad de origen renovable en auge

En cuanto a la demanda de electricidad, se espera un aumento de un 4,5% en 2021, el más rápido en los últimos 10 años, impulsado por la recuperación de la actividad económica y el rápido crecimiento de las principales economías emergentes, como China, que ella sola representa la mitad de este aumento mundial (Fig. 5). En relación con esto, las energías renovables serán responsables de más de la mitad del crecimiento del suministro mundial de electricidad durante 2021, registrándose incrementos del 17% y del 18% para la generación de energía eólica y solar fotovoltaica, respectivamente.

A este respecto, un análisis por países señala que sólo China generaría más de 900 TWh de energías renovables en 2021, seguida de Europa con 580 TWh y Estados Unidos que produciría 550 TWh.

 

Figura 5. Variación de la generación de electricidad renovable según tecnología, país y período.

Variación de la generación de electricidad renovable según tecnología, país y período.

Fuente: Renewable electricity generation increase by technology, country and region.

 

¿Una recuperación sostenible?

Para concluir, planteamos esta cuestión que inevitablemente surge de la lectura del informe Gobal Energy Review 2021, cuyas predicciones sugieren que una recuperación del declive económico causado por la pandemia tendría un coste muy elevado en emisiones de CO2.

Así, en palabras del director ejecutivo de la IEA «Las emisiones mundiales de carbono se dispararán en 1500 millones de toneladas este año, impulsadas por el resurgimiento del uso del carbón en el sector eléctrico […]. Esto es una advertencia nefasta de que la recuperación económica de la crisis de la COVID-19 es actualmente cualquier cosa menos sostenible para nuestro clima«. Además, al respecto de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, que se celebrará en noviembre en Glasgow, advierte: «A menos que los gobiernos de todo el mundo actúen rápidamente para empezar a reducir las emisiones, es probable que nos enfrentemos a una situación aún peor en 2022«.

 

José Planelles Aragó

Técnico de la Unidad de Inteligencia Competitiva de ITC-AICE