Jose Manuel Grao, Director del Area de Contract e Innovación de Gres de Aragón

¿Innovamos?
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Innovación, un término muy nombrado y en cierto modo anhelado en la práctica totalidad de sectores, pero, ¿qué es realmente? Antes de pensar en soluciones innovadoras a aplicar en un determinado ámbito es necesario definir el contexto.

Personalmente he escuchado un sinfín de definiciones que tratan recoger todo lo amplio del término “innovación”. Un aspecto sí tengo claro, qué no es innovación. No es, de forma aislada, ninguno de estos conceptos, no es creatividad, no es invención, no es ruptura, no es tecnología, no es investigación… Los citados conceptos no son sino recursos necesarios, uno, o combinaciones de ellos, para conseguir innovaciones.

 

¿Pero, qué es entonces?

 

Según el Manual de Oslo, una guía de referencia publicada en 2005 por la OCDE, innovación es “la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores”.

A parte de la estricta definición teórica, la innovación la entendemos como un modo de trabajo, una filosofía de pensamiento, que busque más allá de lo establecido y de lo aparentemente lógico. La mente humana, ante un reto, trata de encontrar argumentos que reafirmen su idea preconcebida o su prejuicio, ambos condicionados por experiencias, hábitos o rutinas. Es necesario por ello cuestionarnos lo que conocemos y aprender a imaginar.

Atendiendo una vez más a la teoría se establecen, en una clasificación básica, 4 tipos de Innovación (no me extiendo con ejemplos dado que una pequeña búsqueda en la red proporciona un buen número de ellos):

  • Innovación en el Producto (bien o servicio), definición de nuevos productos/servicios o incremento sensible en la calidad o funcionalidades de los ya existentes.
  • Innovación en el Proceso, definición de nuevos procesos, o la mejora de los existentes, encaminada a incrementar el nivel de eficiencia de la empresa
  • Innovación en el Marketing, nuevos métodos de marketing, incluyendo mejoras significativas en el diseño meramente estético de un producto o embalaje, precio, distribución y promoción.
  • Innovación en La Organización, cambios en los procedimientos de la empresa, alteraciones del lugar de trabajo o modificaciones en las relaciones exteriores con la meta de optimizar la productividad y reducir los gastos.

Hay otras clasificaciones más específicas que añaden otros tipos, que se subdividen de los 4 grandes grupos, como son: Innovación incremental, frugal, ecológica… No me extiendo más porque da para extensas reflexiones (queda al margen la definición de tipos de innovación que se utiliza a efectos de aplicación de deducciones fiscales en el Impuesto de Sociedades, que las resume únicamente en dos, tecnológicas o no tecnológicas).

 

Innovaciones para el canal contract

 

Tras la breve introducción para entrar en contexto, sugiero que dejemos volar la imaginación buscando aplicaciones en nuestro sector para un canal de venta diferente a la distribución tradicional, como es el canal contract. ¿Qué innovaciones somos capaces los fabricantes cerámicos de ofrecer para este canal? Un canal mucho más técnico, con contacto muy directo con los entes prescriptores y direcciones facultativas.

Tendemos a pensar únicamente en productos, nuevos, mejores… vayamos más allá, en un mundo conectado, en el que “el internet de las cosas” es ya omnipresente, podemos concebir la cerámica no sólo como un elemento de revestimiento o con ciertas propiedades estructurales, sino como un elemento “vivo” que interaccione con el entorno. Existen proyectos que hacen de la cerámica un contenedor de sensores que captan información, pero podemos ir aún más allá, que la propia cerámica sea el sensor (de temperatura, presión, humedad…) que capte información del entorno y pueda informar a un edificio inteligente e incluso pueda modificar sus propiedades para interpretar respuestas de este edificio conectado (modificar su posición para evitar radiación, o captarla si incorpora capacidad fotovoltaica, aumentar o disminuir el flujo de aire de una envolvente térmica ventilada…)

Para una aplicación innovadora no es necesario que suponga un gran reto técnico o gran invención como el caso anterior, puede simplemente ser un cambio en la concepción del packaging del producto haciendo que en un gran proyecto no se genere residuo de cartón, y por tanto no se consuma, en cajas para cada m2/ml/grupo de piezas, puede estudiarse un embalaje sin cartón que suponga una innovación, por un lado, ecológica y por otro de proceso al mismo tiempo.

 

Y planteo un reto...

Un ejemplo de reto innovador, como sector y en el citado canal, es que la cerámica pueda ser recuperada en las plantas de tratamiento de residuos de la construcción y utilizada de nuevo como materia prima en producción de nuevos productos u otras aplicaciones. Utopía? Hoy  de forma clara sí, como en su día parecía el reciclado del vidrio, de los plásticos o de ciertos metales, en el futuro sin embargo, qué nos impide que pueda llegar ser una realidad? Estamos fabricando productos cerámicos cada vez con mejores prestaciones, técnicamente más avanzados y que bien podrían durar más de 100 años en determinados usos, no obstante se están sustituyendo en ciclos de tiempo mucho más cortos por cuestiones meramente estéticas. Lo cual lleva a la generación de ingentes cantidades de residuos, que deben ser depositados en vertederos.

Nuestro proceso productivo puede incluir hasta un 38% de reciclados cerámicos, hay investigación en procesos de fabricación con porcentajes mucho más elevados en el sector. Existen proyectos de investigación para recuperar stocks obsoletos creando nuevos productos con nuevas capacidades. ¿Qué nos falta entonces? Para la gestión disponemos de una innovación tecnológica que puede ayudar, como es el sistema de gestión de proyectos BIM, el cual tiene en cuenta todo el ciclo de vida del edificio, desde su diseño y proyecto, pasando por las diferentes rehabilitaciones y acabando con el fin de su vida útil, su demolición. Aquí los retos son incluso mayores que los tecnológicos, dado que se trata de crear un sistema de gestión y reutilización de residuos, en nuestra mano está ser o no actores/impulsores en este reto.

 

Jose Manuel Grao,

Director del area de Contract e Innovación de Gres de Aragón