EDITORIAL: Ramiro Bonaque, Director de I+D+i de MACER

En eso se basa la innovación, en visualizar escenarios futuros ideales y trabajar para acercarnos al máximo a ellos

Fue en el año 2013 cuando un proveedor de soluciones tecnológicas me empezó a hablar de la industria 4.0; presentaba algunas herramientas basadas en “tecnologías digitales”, cuyo origen y base de crecimiento era internet y las tecnologías de la información, y que pretendían provocar un gran cambio en la forma de organizarse y producir en las empresas; algunos expertos ya hablaban de una cuarta revolución industrial. En aquel momento parecía que estábamos lejos de poder aplicarlo en nuestro sector; pero en eso se basa la innovación, en visualizar escenarios futuros ideales y trabajar para acercarnos al máximo a ellos. Desde entonces decidimos iniciar algunos proyectos basados en estas tecnologías, y en cada paso nuevo nos damos cuenta que el camino es largo y está lleno de nuevas posibilidades que van surgiendo.

Actualmente parece que se asienta más el término industria 4.0 en nuestro día a día. Se trata de desarrollos como la realidad aumentada, internet de las cosas, trazabilidad, visión artificial, “big data”, gemelo digital, “cloud computing” o la robótica, entre otras. Son tecnologías que pretenden permitir a las empresas ser más productivas, flexibles e “inteligentes”.

La consultoría estratégica alemana, Roland Berger, indicó el pasado julio de 2017 que el 90% de las compañías españolas carecen de una estrategia digital, y esa barrera se debía de salvar; la cuarta revolución industrial se está implantando sin vuelta atrás y quién se resista al cambio se quedará fuera de mercado.

Parece que esto pueda ir más con empresas cuyo producto está directamente relacionado con lo “digital”, nuevas startups o empresas spin-off. Es más complicado pensar en una revolución en sectores más tradicionales, como es el cerámico. Pero tanto por experiencia propia, como por la de otros compañeros colaboradores, proveedores o clientes, que estamos intentando implantar estos desarrollos en nuestras empresas, vemos que se están consiguiendo resultados muy interesantes. En efecto, no es un cambio radical, sino un proceso de mejora continua sostenida, una transformación hacia una empresa más “digital”, que le permita ser más productiva y competitiva, ganando por tanto en ingresos y capacidad de crecimiento.

Las principales ventajas se consiguen tanto en los procesos internos, mejorando la planificación de la producción, obteniendo más datos mediante la interconexión de máquinas, optimizando su tratamiento y análisis en la nube, agilizando procesos, etc.; así como en el producto, ofreciendo al cliente una solución más completa, conectándolo a internet para mejorar su funcionalidad, mejorando el mantenimiento preventivo y la asistencia técnica, consiguiendo trazabilidad en todo el ciclo de vida, compartiendo más información en tiempo real con el cliente y colaboradores, entre otras. Como he indicado anteriormente, son muchas las posibilidades y apasionante el camino a recorrer. Es muy importante tener un plan detallado y escrito, e ir de la mano de colaboradores expertos en cada área.

Seguro que estas nuevas tecnologías nos van a ayudar a hacer un sector más fuerte todavía, afianzando y mejorando los buenos resultados que se vienen obteniendo en los últimos años.

Ramiro Bonaque, Director de I+D+i de MACER