EDITORIAL: NACHO CALVO IRANZO, CEO EN ALEA

La industria 4.0 ha llegado para quedarse

La industria 4.0 ha llegado para quedarse. Las empresas que no se orienten hacia la digitalización de sus procesos, sus productos o su modelo de negocio, perderán posiciones en favor de los competidores que sí lo hagan.

El desarrollo de este nuevo concepto de industria debe servir para que las empresas creen valor y aumenten la eficiencia de sus procesos. El principal problema surge en la consideración de que las empresas aún no cuentan con una forma válida y eficaz de diagnosticar su situación actual en cuanto a su desarrollo industrial 4.0. 

Pero, ¿qué entendemos como Industria 4.0?

Esta nueva terminología supone una nueva revolución industrial impulsada por una transformación digital que supondrá un salto en la organización y gestión de la cadena de valor de las empresas.

El desafío que se plantea se centra en el desarrollo de soluciones de digitalización que permitan analizar constantemente datos e informaciones con objeto de optimizar la producción, aportar mayor información de valor, flexibilizar la fabricación e individualizar los subprocesos de fabricación en base a una eficiencia controlada.

¿Y es aplicable la Industria 4.0 en todas las empresas?

Sí, siempre que se establezca un punto de partida en base a la creación de unos parámetros de diagnóstico que permitan analizar a cada empresa y conocer sus necesidades, para averiguar dónde tendría sentido el desarrollo de la Industria 4.0. Es fundamental una fijación de diferentes objetivos a alcanzar y centrarse en aquellas áreas de cada empresa donde se obtenga una mayor tasa de retorno, mediante el proyecto de Industria 4.0 seleccionado. La obtención y el análisis de la información sobre costes productivos y el comportamiento del proceso de producción son aspectos críticos para el éxito de las empresas.

Las empresas industriales se enfrentan, pues, a un importante reto. En la Industria 4.0 es cada vez más importante fabricar más y mejor, con una mayor orientación a la demanda y al mercado, y de manera más flexible y eficiente. Y, por si esto no fuera suficiente, el producto final no debería encarecerse y seguir siendo competitivo.

Quizás la clave sea una apuesta por productos y servicios de alto valor añadido y cuya orientación a la personalización haga competitiva la fabricación aditiva, frente a los procesos industriales pensados para la fabricación de grandes lotes de producción.

 

Nacho Calvo Iranzo, CEO en ALEA