EDITORIAL: Manuel Ángel Murillo, Consejero Delegado de Colorker.

Industria 4.0: la transformación digital como oportunidad para el sector cerámico español.

En cualquier proceso de reflexión estratégica debemos estudiar en una fase muy temprana las variables del entorno, es decir, las condiciones externas que suponen para nuestra compañía y nuestro negocio una amenaza o una oportunidad. Si además somos capaces de identificar nuestras debilidades y fortalezas como organización o, dicho de otro modo, las condiciones internas, tendremos el punto de partida para poder definir las bases de la estrategia a la que nuestra compañía debe focalizarse.

Desde el punto de vista del entorno, una de las variables con más consenso general y en la que creo que no hace falta abundar es que estamos inmersos en la era digital. Efectivamente, la digitalización está influyendo en la forma de relacionarse, de producir, de comprar o de vender de manera totalmente distinta a la que hemos conocido hasta no hace tanto tiempo. Para la industria de pavimentos y revestimientos cerámicos esto no es una excepción, pero, ¿es la transformación digital una amenaza o una oportunidad?

La fabricación de pavimentos y revestimientos cerámicos tiene muchos y diversos condicionantes inherentes a la propia naturaleza del producto y del proceso. Aspectos como la humedad y la temperatura ambientales, aspectos técnicos, materias primas, todos ellos hacen que la estabilidad del proceso productivo tenga un elevado índice de variabilidad que ocasiona ineficiencias y desperdicios en el mismo y que afectan a los altos estándares de calidad que a día de hoy nos exige el mercado. Es por ello un reto para las industrias minimizar esta variabilidad por todos los medios disponibles.

La digitalización en su vertiente industrial es lo que conocemos como Industria 4.0. Una vez superadas la aplicación del vapor y las máquinas a la industria, el uso de la electricidad y la producción en masa y el despliegue de los autómatas electrónicos e informatizados, estamos adentrándonos en la evolución hacia las fábricas inteligentes, digitalizando los procesos productivos, con la incorporación de redes virtuales que nos van a permitir conectar mediante sensores los distintos elementos de una planta industrial para así poder obtener una gran cantidad de información que correctamente analizada permitirá optimizar
los procesos y anticiparnos a eventos ineficientes que se puedan presentar.

La “Smart Factory” será un entorno industrial en el que, a través de la obtención y del análisis de grandes cantidades de datos en tiempo real, podremos actuar para obtener mejoras de toda índole. A nivel interno, una de las mejoras más identificables será la optimización del consumo energético, con sus implicaciones no solo en cuanto al coste de fabricación sino también en cuanto al impacto medioambiental del uso de estos recursos. También hallaremos mejoras en cuanto a la flexibilización del proceso productivo, a la trazabilidad de cada producto, a la optimización del consumo de materias primas o a la anticipación a los defectos con la consiguiente mejora de la calidad del producto. Pero no solo vamos a obtener mejoras a nivel interno, encontraremos mejoras de carácter externo con terceros como podrá ser, por ejemplo, una comunicación ágil y rápida con los proveedores, favoreciendo la mejora de sus propios procesos, con el consecuente impacto favorable que ello tendrá en nosotros. En definitiva, si tenemos información de calidad y los medios adecuados para poder analizarla, podremos medir y, si podemos medir, podremos mejorar.

Desde el punto de vista de la organización, para la correcta gestión de esta nueva realidad, las industrias van a necesitar apoyarse en perfiles profesionales que tengan las capacidades y competencias idóneas para desarrollar las nuevas funciones que van a ser requeridas. Por lo tanto, el talento y el conocimiento que en los próximos años va a ser demandado por las industrias es un aspecto que va a precisar del adecuado enfoque de la Administración, de las universidades, de los centros de formación profesional, de los docentes, de los institutos tecnológicos y, como no, de las empresas para apoyar y desarrollar a los profesionales en la adquisición de los conocimientos necesarios para desenvolverse en esta cuarta revolución industrial. Con profesionales bien formados que sepan gestionar toda esta nueva realidad industrial, la transformación digital será más fácil y, sin ninguna duda, exitosa.

De todo lo anterior se desprende que estamos ante una gran oportunidad para la industria española de pavimentos y revestimientos cerámicos. Si estamos convencidos y somos capaces de integrar y desplegar en nuestras organizaciones los nuevos avances tecnológicos derivados de la digitalización, implementando procesos de big data, la hiperconectividad, el internet de las cosas, la sensórica y, además, tenemos colaboradores con talento que fortalezcan nuestras organizaciones, el futuro es ilusionante y prometedor.

Manuel Ángel Murillo Fernández
Consejero Delegado
Colorker, S.A.