EDITORIAL: Jose Ignacio Ponz, Responsable de I+D de PORCELANOSA S.A.

En nuestro sector azulejero, trasladar esta idea significa ver oportunidades de aprovechamiento y gestión de los nexos comunes

Cuando oímos la expresión economía colaborativa, lo primero que nos viene a la mente son las distintas plataformas virtuales que aparecen en la red donde se ofrecen servicios directamente entre particulares.

Dejando a un lado el aspecto legal, que no es el menos importante, nos encontramos con un espacio que es punto de encuentro para particulares que ofrecen y demandan servicios muy concretos.

La economía colaborativa debe estar dotada de un contenido que va más allá que el mero servicio puntual. Economía colaborativa significa que con unos objetivos concretos, que aunque no puedan ser coincidentes, distintos actores puedan llegar a encontrar espacios, productos, materias, energía, en definitiva nexos comunes.

En nuestro sector azulejero, trasladar esta idea significa ver oportunidades de aprovechamiento y gestión de los nexos comunes antes citados. La cuestión no está en ser un entorno endogámico, sino en abrirse a sectores afines y no tan afines. Tener la mente abierta y ver oportunidades donde antes solo se veían residuos o problemas.

La economía colaborativa requiere de la implicación firme y decidida de todas las partes (léase empresas) que apuesten por la misma. No estamos hablando de ‘gestión de residuos’ sino de aprovechamiento integral de recursos-residuos-energía-espacios de un grupo de empresas decididas a obtener más beneficios trabajando en conjunto que como actores solitarios.

Por otra parte está claro que el aprovechamiento integral redunda en un medioambiente más limpio, y no solo como una consecuencia sino como parte activa de la economía colaborativa: tenemos que ser capaces de integrar el aspecto medioambiental en los objetivos últimos de la colaboración entre las distintas empresas comprometidas.

Tenemos a nuestra disposición plataformas que nos van a ayudar en la gestión y tratamiento de los recursos, energías, espacios que antes citábamos, para conseguir que los objetivos marcados se cumplan mediante la idea llevada a la práctica de la economía colaborativa.

Ejemplo claro lo tenemos aquí, en la provincia de Castellón: Nules, polígono de la Mina.

 

Jose Ignacio Ponz, Responsable de I+D de Porcelanosa