EDITORIAL: Enrique Fernández-Vivancos, Arquitecto

Hablamos con el arquitecto Enrique Fernández-Vivancos sobre el sistema de drenaje LifeCersuds

Con motivo del proyecto LifeCersuds, entrevistamos a Enrique Fernández-Vivancos que junto con Eduardo De Miguel Arbonés son los arquitectos que están detrás de este proyecto que pretende dar un nuevo uso al stock de cerámica del sector, como sistema de drenaje sostenible.

¿Qué supone para vosotros abordar un proyecto de estas características?
En Life Cersuds todos los actores que habitualmente trabajan por separado: arquitecto, industria, institutos de investigación, promotor y constructor, trabajan juntos, desde el principio, con un objetivo compartido orientado hacia el bien común. En este caso, ese objetivo es la adaptación de las ciudades al cambio climático. 

¿Técnicamente cuál o cuáles son los retos más importantes que os ha planteado?
El proyecto utilizará el stock de baldosas cerámicas de bajo valor comercial, conformando adoquines cerámicos reciclados que, por su alta permeabilidad al agua, se pueden utilizar en proyectos de urbanización del espacio público asociados a un SUDs. Estos sistemas de drenaje permiten la recuperación del comportamiento hidrológico del suelo previo a la urbanización, disminuyendo el riesgo de inundación, reduciendo emisiones de CO2 asociadas a la pavimentación y, posiblemente, contribuyendo a reducir el efecto de calentamiento urbano conocido como "isla de calor" .

¿Cómo piensas que reaccionará la ciudadanía y los miles de turistas que visitan la ciudad de Benicàssim ante esta instalación? 
En mi opinión la cerámica es al mismo tiempo un material que se asocia con lo tradicional y con lo contemporáneo por lo que a la ciudadanía le suele resultar más próximo que otras alternativas. Por otro lado, la propuesta se fundamenta en valores medioambientales y sociales como la mejora de la accesibilidad en el medio urbano o la creación en la ciudad de lugares adecuados para la estancia y el descanso y no sólo para la movilidad. El cualquier caso el proyecto prevé tener en cuenta la opinión de la ciudadanía para aprender de ella. 

¿Qué puede hacer la arquitectura para ayudar a combatir los efectos negativos del cambio climático?
La primera sería la recuperación del sentido común que lleva a hacer lo necesario utilizando los recursos imprescindibles. A partir de aquí, si tenemos en cuenta que la mayor parte de la población vivirá en las ciudades, resulta claro que el urbanismo y la arquitectura jugarán un papel decisivo en la estrategia global  para hacer frente al cambio climático. La recuperación de edificaciones e infraestructura en desuso, la vuelta a las formas de vida de la ciudad compacta, la reconquista del espacio público como lugar social, el fomento de la movilidad blanda, la mejora del comportamiento energético de los edificios, son algunas de las línea de trabajo que actualmente ya se están llevando a cabo. 

Si tuvierais superpoderes y en un instante pudierais hacer aparecer una ciudad ideal ¿cómo sería?
El crítico norteamericano Lewis Mumford decía que la vida es mejor que la utopía. Por eso, mi ciudad ideal es una mezcla imposible de las ciudades en las que he vivido y en las que he sido feliz. Tendría algo de Granada y de Venecia a la que les une la solidez del pasado y lo extraordinario de su territorio, pero también  de Helsinki y de Valencia, que comparten un fuerte carácter dinámico y una actitud optimista respecto al futuro.

¿Y, cómo sería tu casa ideal?
A los arquitectos nos gusta recordar ese pensamiento de Leon Battista Alberti en el que hablaba de la ciudad como una casa grande  y de la casa como una ciudad pequeña. Por lo que, continuando con el razonamiento anterior sobre la ciudad utópica, mi casa ideal es otra mezcla imposible entre mi casa de la infancia y la casa de mis sueños. 

 

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